Meditación para sanar a tu niño interior

Cuando pensamos en nuestro niño interior es muy probable que recordemos algún momento de sufrimiento durante nuestra infancia… Da igual si fueron tus padres, herman@s, abuel@s, familiares, amig@s o extraños. Lo cierto es que, tod@s hemos sido niños heridos en nuestra infancia.

Para algun@s, la herida es física, para otr@s emocional y en el peor de los casos la herida abarca toda tu existencia. Hablar de ser herid@ en la infancia no es solo hablar del dolor, sino del sufrimiento que no podemos soportar, de aquel que te asfixia, te oprime el pecho y no te deja respirar. Son pesadillas nocturnas, miedos irracionales y/o problemas a la hora de relacionarse con otr@s.

Desgraciadamente, cuando nacemos nadie nos da un libro de instrucciones. Dependemos de nuestros padres o cuidadores directos y en la mayoría de los casos son ell@s l@s que nos hacen las peores heridas emocionales y/o físicas.

Para ponerte en situación y ayudarte un poco en el proceso, te contaré mi historia…

Cuando era pequeña era una niña feliz, puedes ver mis fotos y siempre salgo sonriendo y feliz. Pero fui herida. No físicamente (me llevé algún guantazo de mi madre pero es que ella era de mano rápida y veloz sin motivos aparentes…) pero sí emocionalmente.

Puedo decir (ahora) que no creo que fuera culpa de ellos, o al menos, no fue como que querían hacerme daño intencionadamente. Y por supuesto, no los odio por ello. Pero la herida fue tan grande que aún ahora la siento como si estuviera recién hecha.

Cuando mis padres se casaron, mi madre quedó embarazada enseguida. Sin embargo, fue un embarazo anembrionado o óvulo huero. Nunca supieron si era chico o chica, pero mi hermano (estoy convencida de que era mi hermano mayor), nunca llegó a ver este mundo. Poco después de eso mi madre volvió a quedar embarazada.

Mi madre quería un niño. Mi padre una niña. Cuando nací mi madre se puso a llorar porque no era un niño. No es que no me quisiera, es que no quería que fuera niña. Curiosamente, mi madre y yo tenemos el mismo grupo sanguíneo pero diferente RH (yo saqué el de mi padre). Por lo tanto hubo una incompatibilidad del RH y tuvieron que pincharla para que no creara anticuerpos contra mi durante el parto… Yo suelo decir de broma que mi madre quiso matarme antes de nacer. Y si bien no es cierto, tanto rechazo… Jode.

Mi padre era… Yo adoraba a mi padre. El siempre me dejaba hacer lo que quería, era mi cómplice cuando hacía algo malo y mamá se enfadaba. El era guay. Pero de pronto un día dejó de serlo y decidió que su familia ya no era su prioridad, sino él mismo.

Las heridas emocionales cuando eres pequeñ@ duelen por la incomprensión que generan. NO has hecho nada malo y sin embargo, alguien te está dañando directamente.

En mi caso, si tuviera que ponerle nombre sería: Sola. Me dejaron sola. Si algo describiera mi dolor es el dejarme atrás y estar siempre sola. Si tengo un recuerdo es el de la pequeña Ruth en su cuarto, sentada en la cama o jugando sola. Siempre sola.

No me malinterpretes, no es que mis padres trabajaran de sol a sol y no pudieran hacerse cargo de mi, que sería totalmente comprensible. Mis padres tenían un trabajo en horario normal, pero mi familia siempre se centró en las necesidades de ellos dos como pareja. Nunca fui su prioridad, nunca fui la primera, nunca estuve por delante de ellos dos como pareja. Para ellos siempre hubo algo más importante que mis sentimientos y necesidades. Su pareja, su relación, su amor, su dolor, el dinero, las deudas, la familia, sus traumas… Y al final, allí estaba yo, esperando que alguien me preguntara si estaba bien. Si había comido o si estaba triste o me encontraba mal.

Y aquella pequeña Ruth empezó a sentirse cómoda en su soledad. La acuariana que llevaba en mi luna salió y empezó a acomodarse en aquella soledad impuesta. Mi cuarto donde me aislaba cada vez se hizo más grande y la necesidad de estar con otras personas, de confiar y compartir mi vida con el resto de seres se convirtió en algo que no era necesario. Aprendí a estar sola, no como obligación sino por costumbre. Y mandé al mundo a tomar viento porque mi soledad era mi mayor refugio.

Como buena virgo-acuariana que soy me retiré del mundo y me convertí en una individualista que no necesitaba a nadie ni nada para poder seguir adelante. Afortunadamente, siempre hay un momento de despertar. Y cuando llegó el mío me di cuenta de que ya era hora de sanar a esa niña interior. Me merezco que esa niña sentada en su cuarto sola entienda que yo siempre estuve con ella y que en realidad, está llena de amor y es amada por todo el universo, para que nunca más se sienta sola.

¿Por qué te cuento todo esto?

Por que aunque tu historia sea diferente a la mía, es muy probable que tu niño interior esté tan herido como el mío. Y que hay formas de sanarlo, hay formas en las que puedes ayudarte a sanar esa parte de ti que aún está herida. Es el momento de volver al pasado y hacerle saber a ese niño interior que todo el sufrimiento que padeció ya no importa. Decirle que ahora eres lo más importante para muchas personas y que siempre vas a estar protegid@ por el universo.

Ummm… ¿Y cómo lo hago?

Te puedo decir que hay muchas técnicas. Para mi, las visualizaciones son las que mejor me funcionan. La imaginación tiene mucho poder en nuestra mente, por lo que si podemos afianzar esa idea de sanación de nuestro niño interior, pronto comenzaremos a ver cambios en nuestra forma de manejarlo y podremos liberar a ese niño interior y darle el amor que se merece.

Así que si estás dispuest@ a ello, te contaré como hacerlo:

  • Ve a un lugar donde te sientas segur@. Puede ser una habitación de tu casa o en cualquier otro sitio pero es muy importante que te sientas segur@ en ese lugar.
  • Desconecta toda distracción posible. Apaga tu móvil (o ponlo en modo avión), desconecta el timbre e insonorízate lo más posible.
  • Apaga las luces (a menos que tengas una fobia) y cierra puertas y ventanas si es posible. Vamos a crear un santuario donde para que te sientas más protegid@ aún.
  • Si tienes opción, pasa una varilla de incienso por la habitación, quema un poco de palo santo o salvia. Si no tienes, puedes perfumar la habitación con tu fragancia favorita.
  • Siéntate o recuéstate en una silla, cama o sofá. La idea es que estés cómod@ y puedas mantener esa postura por 15 minutos aproximadamente. (Si estás cansad@, no lo hagas, puedes dormirte instantáneamente y no serviría de mucho, mejor estar tranquil@ y despierto@).
  • Haz 3 respiraciones profundas: Inspira por la nariz durante 5 segundos, mantén el aire 5 segundos sin forzarte, de forma suave, expira por la boca el aire por otros 5 segundos y deja de respirar durante otros 5 segundos. Puedes hacerlo durante varios minutos para relajarte pero con 3 o 5 veces será suficiente.
  • Vuelve a respirar con normalidad, no te preocupes si bostezas, es normal. Sólo sigue respirando relajadamente.
  • Una vez estés en ese estado de relajación, imagina que estás delante de la puerta de tu cuarto cuando eras pequeñ@. Imagina a es@ niñ@ que fue herid@ sin razón, recuerda su cara, su pelo, sus ojos. Cuál era su ropa favorita y las zapatillas que más le gustaban.
  • Ahora, entra en ese cuarto. ¿Dónde estás? ¿Dónde está es@ niñ@? Es posible que esté en la cama, en una silla, sillón o incluso sentad@ en el suelo. Ve hasta donde está y ponte a la altura de sus ojos: Puedes reconocerte en sus ojos de niñ@ asustad@. 
  • Abrázal@ y cógel@ en brazos. Lléval@ a la cama si no está sentad@ allí. Siéntate a su lado y abrazal@ fuerte. Dile que no está sol@, que tu estás con el/ella y que todo va a ir bien. Si tienes alguna cosa pendiente del pasado dile que no se preocupe, que todo se solucionará. Recuérdale que tu siempre vas a estar con el/ella y viceversa. No importa si amb@s lloráis, esas lágrimas os liberarán el alma a amb@s.
  • Ahora, es momento de despedirte. Sonríele y dile que l@ quieres, que no hay nadie más amad@ en este mundo y que todo irá bien. ¿Puedes verl@ sonreír? Te sonríe porque sabe que a partir de ahora todo va a ir bien.
  • Cierra a la puerta, sal al pasillo y respira. Vuelve a respirar, vuelve a ti. Reconoce el lugar donde estás sentad@ o reclinad@. El viaje ha terminado.
  • Puedes abrir tus oj0s e incorporarte. También puedes quedarte en tu posición actual un ratito o irte a dormir si es el momento. Puedes pensar en lo que ocurrió, puedes escribirlo en un papel o contáselo a alguien. Recuerda que ahora, tu niño interior ya sabe qué todo va a estar bien y que el dolor es necesario pero no el sufrimiento.

A partir de ahora tu niño interior comenzará a sanar. Puedes aplicar esta meditación las veces que quieras… Lo importante es que cuando conectes con tu niño interior te asegures de que sepa que todo va a estar bien, puesto que cuanto más seguro se sienta tu niño interior, más segur@ te sentirás tu.

Espero que mi historia y esta meditación te hayan ayudado. Si tienes dudas o quieres contarme qué tal te fue, puedes dejarme un comentario abajo. Gracias por estar aquí compartiendo el mismo universo conmigo.

¡Nos vemos en el siguiente post, te espero!

Acerca de Selenne Moon

¡Bienvenid@! Me gustaría que te sintieras como en casa, así que pasa, ponte cómod@ y disfruta del contenido. Aquí encontrarás mucha info que sólo intenta motivarte, ayudarte, apoyarte y hacerte sentir mejor en todos los niveles. Vamos a intentar entre tú y yo que puedas vibrar más alto, con más fuerza, y que así, puedas vivir esta vida de una manera más cómoda y feliz. No olvides, que no estás sol@: yo y el resto estamos protegiéndote y ayudándote en el camino. Mil gracias por compartir estos momentos conmigo y con el resto. ¡GRACIAS!

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